¿Qué hacen los tratamientos de longevidad?

Vivimos en una sociedad que envejece y en la que la esperanza de vida no deja de crecer. Es cierto que ninguna generación nacida en el siglo XX llegará a cumplir los 150 años, pero esa idea no es descartable en unos años. La esperanza de vida en España y, en general en Europa, supera los 80 años. Pero nadie quiere llegar a cumplir tantas décadas sin detrás no hay una buena calidad de vida. Y es ahí donde nos preguntamos ¿qué es la longevidad? ¿Qué hacen los tratamientos de longevidad? 

La longevidad, mucho más que una moda

Cuando en 2013 inauguramos IM CLINIC, incluimos una unidad que llamamos longevidad activa. En aquel momento, hablar de longevidad sonaba casi futurista. Hoy, el concepto está en boca de todos. Pero creo que es importante aclarar qué significa realmente.

Longevidad no es acumular años en el calendario. Longevidad es poder llegar a esos años con energía, con autonomía y con la capacidad de disfrutar de la vida en plenitud. No hablamos de retrasar la edad, sino de abrazarla con sabiduría y con recursos, para vivir esos años extras que estamos consiguiendo con una buena calidad de vida, con proyectos y con autonomía.

¿Proaging o antiaging?

En este campo se han utilizado términos como antiaging. A mí nunca me convencieron. La edad no es un enemigo al que vencer, ni un defecto que ocultar. La edad es parte de nuestra biología, de nuestra historia y, en cierto modo, de nuestra identidad.

Por eso prefiero hablar de proaging. ¿Y que es el proaging? La aceptación de la edad y de sus cambios, pero trabajando activamente para vivir de la mejor manera posible. No es luchar contra el tiempo, sino poner todo de nuestra parte para que cada etapa de la vida sea sana, ágil y autónoma.

La longevidad empieza por cambios en nuestra vida 

La longevidad no depende de un único factor, ni de un gran gesto puntual. No se trata de hacer un tratamiento al año o de eliminar un producto de tu dieta. Tampoco significa hincharte a suplementos. Eso no nos ayuda si los cambios no son más profundos y constantes. Los primeros pasos que debemos dar en longevidad  son:

  • Alimentación equilibrada: comer con sentido común, priorizando lo fresco, lo natural y lo que realmente nutre a nuestro organismo. No es preciso obsesionarse, pero tampoco pensar que no pasa nada si nos atiborramos a utraprocesados, grasas saturadas o alimentos azucarados. Somos lo que comemos y eso lo debemos tener bien claro desde jóvenes.
  • Ejercicio físico regular: no se trata de maratones, sino de mantener el cuerpo en movimiento, conservar la fuerza (¡ojo! Sí se trata de hacer ejercicio de fuerza que nos permita mantener nuestra masa muscular), la agilidad y la elasticidad que nos permitirán llevar una vida más autónoma y dinámica. Además, está científicamente demostrado, que el ejercicio físico no solo cuida de nuestro cuerpo, también de nuestro cerebro mejorando sus funciones y retrasando su envejecimiento.
  • Cuidado mental: entrenar la mente, leer, aprender, estimular nuestra curiosidad. El cerebro también necesita ejercicio y tener planes de futuro también nos ayuda a que nuestra mente esté activa.
  • Relaciones sociales de calidad: mantener vínculos, amistades, proyectos compartidos y ¿por qué no? Realizar acciones solidarias y humanitarias. La soledad es uno de los grandes enemigos de la salud física y mental. Está demostrado que las personas que cultivan un entorno social de calidad, tienen mejor salud emocional (si esta también cuenta). 

Son pasos sencillos, al alcance de todos, que tienen un impacto enorme en cómo llegamos a la madurez y a la vejez. Y por cierto, no podemos esperar a cumplir los 60 para empezar a llevarlos a cabo, sino cuanto antes: mejor a los 50 que a los 60, mejor a los 40 que a los 50…

Tratamientos de longevidad

Es cierto que en algunos casos hacen falta grandes cambios. Aquí entran en juego la medicina regenerativa, las terapias de longevidad y los tratamientos asociados con el proaging, que siempre deben tener una visión de salud global al mismo tiempo que un abordaje muy personalizado tras un diagnostico muy preciso realizado con diferentes pruebas, análisis y exámenes. Se trata de medina personalizada e individualizada para mejorar la calidad de vida. Algunos de los tratamientos más habituales son:

Medicina regenerativa

Técnicas que estimulan los propios mecanismos de reparación del cuerpo para mantener tejidos y órganos en buen estado. Sería el caso de los factores de crecimiento, de las terapias intravenosas o de la plasmaféresis.

Terapias de suplementación y nutrición avanzada

Aportes específicos de vitaminas, minerales o micronutrientes adaptados a cada persona.

Estudios genéticos y metabólicos

Herramientas que nos permiten anticiparnos a riesgos de salud y diseñar planes de prevención personalizados.

Protocolos de ejercicio y salud cognitiva

Programas médicos que integran fuerza, resistencia, flexibilidad y estimulación mental..

Pero incluso en esos casos, la base siempre es la misma: la persona como un todo, y la voluntad de mejorar su calidad de vida. La longevidad bien entendida no consiste en perseguir milagros, sino en combinar ciencia, prevención y responsabilidad personal.

Alargar la madurez como objetivo

Creo que es hora de dejar de hablar de la vejez en términos negativos. La vejez no es una derrota, es un proyecto vital. Y como todo proyecto, requiere planificación. No queremos sumar años a la vejez, sino alargar nuestra madurez de manera sana y autónoma ¿Cómo quiero llegar a los 70, a los 80 o incluso más allá? ¿Qué puedo hacer hoy para que ese futuro sea más autónomo, más sano, más pleno?

Si entendemos la longevidad como un camino, cada día cuenta. No para restar arrugas, sino para sumar momentos de bienestar y autonomía.

La longevidad no es un privilegio de unos pocos ni una promesa de marketing. Es, ante todo, una actitud. Se trata de asumir que envejecer es inevitable, pero la manera en la que envejecemos sí está en nuestras manos.

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En este blog seguiré compartiendo reflexiones y conocimientos sobre cómo cuidar nuestra salud, nuestra mente y nuestras relaciones para que la edad no sea un límite, sino una oportunidad de vivir mejor.

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